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A finales de marzo de 2025, Sopela se unió a la red Rexcatering, un proyecto innovador contra el desperdicio alimentario que busca aprovechar los alimentos sobrantes y concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de no tirar comida. Desde entonces, los alimentos rescatados en los comedores escolares del IES Sopela y la ikastola Ander Deuna están disponibles de forma gratuita para toda la población a través de una máquina de vending ubicada en la plaza Urgitxieta de Larrabasterra. Durante julio y agosto, debido a las vacaciones de verano de los dos centros participantes, el proyecto estará temporalmente inactivo y retomará su actividad en septiembre.
En estos primeros meses, el proyecto ha funcionado de manera continuada y exitosa, consolidándose como una iniciativa eficaz para prevenir el desperdicio en comedores escolares. Entre marzo y junio, se han rescatado un total de 2.139 raciones y 229 postres, que suman aproximadamente 474 kilos de comida aprovechada.
La aceptación por parte de las personas usuarias ha sido muy alta, y la logística de recogida y reparto ha mostrado gran eficiencia, con tiempos medios de vaciado de la máquina entre 5 y 7,5 horas. La máquina de distribución gratuita funciona correctamente, permitiendo un acceso autónomo y digno para quienes la utilizan. Además, el uso del software Rexcatering ha facilitado un análisis detallado de los datos, ayudando a reducir progresivamente la sobreproducción en las cocinas.
El alumnado y el personal de los centros escolares son los protagonistas indiscutibles del proyecto, dada su implicación en todo el proceso: desde el envasado, termosellado, enfriamiento y transporte de las raciones hasta la zona de distribución. A través de una aplicación creada para el proyecto, las etiquetas de cada envase proporcionan información variada y la máquina envía datos al personal de cocina cada vez que se retira un recipiente, permitiendo hacer un seguimiento de las raciones disponibles.
Rexcatering Sopela se presenta como un modelo viable, escalable y con un gran impacto social y ambiental. La implicación de los centros educativos, la respuesta positiva de la comunidad y la eficacia operativa avalan su consolidación como una buena práctica en la lucha contra el desperdicio alimentario. Sopela BHI: “Además de evitar tirar comida a la basura, tiene un impacto positivo en la comunidad y es una herramienta excelente para educar al alumnado en valores”. Ander Deuna Ikastola: “Algunos alumnos y alumnas están muy implicados, y la idea de aprovechamiento ha sido muy bien recibida tanto por el personal como por el alumnado. Es un proyecto que permite trabajar muchos temas”.
