167 veces visto, 1 hoy
La asociación Oinherri quiere aprovechar el Día Internacional de la Infancia para publicar un manifiesto a favor de la infancia, e invita a todas las personas que compartan las ideas recogidas en él a sumarse.
- La infancia es una construcción social que cambia con el tiempo, tanto histórica como culturalmente. Hoy en día podemos distinguir dos miradas: una más tradicional, centrada en la idea de dependencia, y otra más actual, que reconoce a los niños y niñas como personas con derechos y responsabilidades. La primera visión suele llevar a una sobreprotección y a un control excesivo; la segunda, en cambio, entiende que los niños y niñas son sujetos capaces y con derechos propios. Desde el Ayuntamiento nos identificamos con este enfoque más moderno, porque consideramos que la infancia es un sujeto político y social en el presente, no solo en el futuro.
- Queremos destacar que los niños y niñas aportan conocimientos y habilidades valiosas a la comunidad y que, por ello, su participación debe tener un lugar real en las decisiones del día a día.
- Queremos adaptar la participación infantil a sus propias características, porque los niños y niñas tienen maneras distintas de entender y experimentar el mundo. Por eso, el objetivo no puede ser que se ajusten a las dinámicas adultas, sino que seamos los adultos quienes nos acerquemos y comprendamos la cultura infantil. Esto implica cuestionar el adultocentrismo. Para promover una participación real, necesitamos un proceso de desaprendizaje que nos ayude a reconocer el poder que ejercemos como adultos, revisar nuestras actitudes y detectar posibles situaciones de opresión que podamos generar sin querer.
- Queremos recordar que hay tantas infancias como niños y niñas, porque cada una está marcada por factores como el origen, la clase social, el género, las discapacidades y muchas otras realidades. Aspiramos a ser un pueblo que garantice las necesidades básicas de todas esas infancias y que les permita crecer y vivir en libertad.
- Como comunidad, queremos centrarnos en cuatro aspectos esenciales para favorecer un buen desarrollo infantil: convertir el pueblo en un espacio que facilite el juego y el tiempo para ello; impulsar la autonomía de los niños y niñas; crear lugares de encuentro; y avanzar en la renaturalización del entorno.

