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En el pleno de diciembre de 2024, el Ayuntamiento de Sopela aprobó definitivamente el Inventario de Caminos Públicos de Sopela. Los caminos incluidos en este inventario son de titularidad municipal y, por tanto, forman parte del patrimonio público.
La aprobación de este inventario ha permitido recuperar itinerarios de gran valor histórico y natural. Este trabajo se enmarca dentro de la dinámica impulsada desde el Consejo del Anillo Verde de Sopela, un foro formado por asociaciones del municipio y los partidos políticos municipales cuyo objetivo es avanzar en la creación del Anillo Verde de Sopela. Del mismo modo, está recogido en el Plan de Legislatura 2023-2027, dentro del apartado de Medio Ambiente.
Entre los caminos recuperados destacan Erroten bidea y el camino de Meñakoz, dos recorridos que permiten redescubrir parte de la historia de Sopela y su relación con el entorno natural. Los trabajos de recuperación de estos dos caminos históricos se han realizado gracias a la colaboración de la brigada de obras del Ayuntamiento de Sopela y del plan de empleo comarcal.
Erroten bidea, un recorrido ligado al pasado molinero
El Ayuntamiento de Sopela ha acondicionado el camino público Erroten bidea, un recorrido de 1.586 metros que atraviesa un entorno de gran interés patrimonial. Como indica su nombre, “camino de los molinos”, hace referencia a los molinos que en su día estuvieron en funcionamiento en la zona.
A lo largo del recorrido destacan especialmente el molino de Zaitu y Tanbolin, dos bienes patrimoniales cuya presencia supone una oportunidad para impulsar su puesta en valor dentro del propio itinerario.
Como primer paso, se plantea realizar una prospección en el entorno para comprobar si todavía se conservan infraestructuras asociadas a los molinos, como presas, canales u otros elementos relacionados con el sistema hidráulico que permitía su funcionamiento.
En el caso del molino de Zaitu, además, se ha detectado un estado de conservación deficiente, por lo que sería necesario realizar una valoración técnica para estudiar posibles actuaciones que permitan garantizar su conservación y evitar un mayor deterioro.
En función de los resultados, se podría plantear la conservación y adecuación de estos restos, integrándolos dentro del propio itinerario de Erroten Bidea. Entre las posibles actuaciones se contempla también la instalación de paneles interpretativos que permitan explicar a la ciudadanía el valor histórico y cultural de estos elementos.
El camino de Meñakoz, conexión histórica entre Sopela y la costa
Antes del desarrollo industrial de Bizkaia, el paisaje que se extendía entre el núcleo urbano de Sopela y el mar estaba formado por campos y praderas. Diversos caminos permitían conectar zonas como Larrabasterra, Bareño o Manene con el litoral, configurando una red de recorridos utilizados tanto para el transporte como para acceder a la costa.
Entre ellos destaca el camino que unía Atxabiribil con Meñakoz, un recorrido que parte de la urbanización Sopelmar y llega hasta Zabaletxe. Además de estas vías de comunicación, a lo largo del litoral existían senderos que descendían por los acantilados hasta el mar, utilizados tradicionalmente para la pesca o para la extracción de piedra. Uno de los más conocidos es la bajada a Meñakoz.
Antes de la construcción de la actual carretera, este camino era el principal eje de conexión entre Sopela y la costa. El recorrido atravesaba la zona de Ibarrea sin apenas desnivel y pasaba junto a tres molinos —Errotabarri, Zaitu y Tanbolin—. Por este camino transitaban habitualmente burros y carros cargados con mercancías.
Con el paso del tiempo el camino fue perdiendo protagonismo, pero hoy en día sigue teniendo interés por su valor histórico y paisajístico. Al alejarse del núcleo urbano, el recorrido ofrece buenas condiciones para la movilidad a pie o en bicicleta y para el ocio al aire libre. Existe un bidegorri que llega hasta la ikastola y, tras cruzar la carretera, el camino enlaza con Erroten bidea. Es un recorrido cómodo y agradable.
